Cuida tu piel: aprende a elegir la mejor crema hidratante para ti
17 00:00:00-05-2022
Actualizado el
18 00:00:00-05-2022
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, nos conecta con el mundo exterior y actúa como una barrera protectora, protegiendo el cuerpo de factores externos como bacterias, sustancias químicas y temperatura.
Una piel deshidratada es una piel con falta de agua. La deshidratación puede afectar a todo tipo de pieles, incluso a las pieles grasas.
La piel se divide en tres capas principales: la epidermis, que es la capa más externa, la dermis y la hipodermis. Cada una de ellas está formada por varias subcapas.
Nuestra piel pierde agua a lo largo del día, por lo que es importante ayudarla a mantener los niveles que necesita. Una piel deshidratada puede provocar tirantez, picor, pérdida de luminosidad y bienestar, ¡incluso puede descamarse! Mal hidratada, la piel ya no asegura correctamente su función de barrera.
Pieles grasas, mixtas, secas... la piel es un mundo y, como tal, hay que cuidarla. Aprendamos a conocer mejor la piel y las causas y consecuencias de una mala hidratación corporal, y cómo actuar contra la deshidratación cutánea.
¿Por qué se deshidrata la piel?
Cualquier tipo de piel, incluso la grasa, puede verse afectada en cualquier momento por la sequedad y la deshidratación. En cuanto a las causas de la deshidratación, podemos diferenciar entre factores internos, típicos del organismo, y factores externos, relacionados con un mal cuidado de la piel.
Causas internas de la deshidratación cutánea:
• Un suministro de agua insuficiente
• Una dieta desequilibrada
• Falta de vitaminas en la dieta
• Patologías que provocan una pérdida exagerada de agua (vómitos, hemorragias, dermatosis...)
• Tomar ciertos medicamentos (retinoides, laxantes, diuréticos...)
• Abuso de alcohol y tabaco
• Estrés
Causas externas de la deshidratación cutánea:
• Exposición a temperaturas extremas
• La aplicación de productos inapropiados
• Un ambiente excesivamente seco o contaminado
• Contacto regular con ciertos productos (disolventes orgánicos, detergentes, productos alcalinos, cemento...)
Síntomas de la deshidratación cutánea
¿Cómo detectar si nuestra piel está deshidratada? La sensación de tirantez y la falta de elasticidad de la piel son síntomas evidentes de deshidratación. Es una sensación localizada y puntual, que si se trata bien, se acentúa después de la limpieza y puede ser precursora de la aparición de escamas. Según el grado de deshidratación, se percibirá una sensación de tirantez más o menos intensa.
La falta de suavidad es otro síntoma que puede ayudarnos a detectar la falta de agua en nuestra piel. Si empieza a descamarse como si se pelara y genera picor, rugosidades e irritaciones, es un síntoma de deshidratación.
Una piel deshidratada tiende a generar menos granos o imperfecciones, pero también es más propensa a presentar arrugas debido al envejecimiento prematuro. Este es otro síntoma que puede asociarse a la deshidratación de la piel.
En el rostro, la deshidratación puede acentuarse al constatar una piel apagada, sin vitalidad o unas ojeras muy pronunciadas.
Una buena rutina de belleza tiene dos fases, la rutina de la mañana y la rutina de la noche.