Comprender la inflamación
Como se ha dicho anteriormente, la inflamación es una reacción natural del organismo ante agresiones o irritaciones. Está omnipresente en nuestro sistema de defensa inmunitaria y desempeña un papel vital en la protección de nuestro cuerpo.
Sin embargo, existen dos tipos: la inflamación aguda y la inflamación crónica.
La inflamación aguda es de corta duración y se produce en respuesta a una lesión, infección o irritación específica. Los síntomas se manifiestan como dolor, enrojecimiento, hinchazón y calor en la zona afectada. El objetivo de este tipo de inflamación es proteger la zona afectada, limitar la propagación de la infección y favorecer la curación.
La inflamación crónica, es un proceso a largo plazo que puede persistir durante meses o incluso años. A menudo es silenciosa, lo que significa que puede desarrollarse sin signos o síntomas evidentes. Generalmente, está relacionada con una amplia gama de enfermedades crónicas: enfermedades cardíacas, diabetes de tipo 2, artritis, trastornos neurológicos e incluso algunos cánceres.